El Partit o mancebía

El Partit o mancebía

Pobla de les fembres peccadrius

En otro artículo ya hemos tratado la mancebía de Valencia, este artículo nos dará una visión de la mancebía situada en el barrio de El Carme.

El Partit, mancebía o pobla de les fembres pèccadrius, como se le conocía a este centro de prostitución que se creó poco tiempo después de la entrada en la ciudad de Jaime I.

En el Llibre del Repartiment las prostitutas ya figuraron con el nombre de questuaria o meretrix, y en los fueros posteriores se conocieron como por bagasses o dones peccadrius.

También existían las personas que bajo su protección intervenían ante el cliente, representando o concertando el acto comercial del servicio.

Se trataba del/la alcahuete/a, alcavots.

Pedro II, en uno de sus privilegios, suprimió el mencionado oficio y el de cualquier otra persona que viviese del lucro de las referidas mujeres, o utilizara cosas de su pertenencia.

A diversos barrios se les llamó Poblas, como la Pobla d’En Mercer, situada en la actual plaza de Sant Agustí, la Pobla Llarga, que iba desde las cuatro esquinas de Mossén Sorell hasta la plaza de Na Jordana, La Pobla Vella, distrito de Roteros, en los límites de la parroquia de Santa Creu, la Pobla d’En Bernat Claramunt, en la zona de influencia de la actual plaza de Mossén Sorell, y la Pobla de les fembres peccadrius, la mancebía de la ciudad.

Esta última ocupaba, en un principio, la vía que se llamó del Portal Nou, para posteriormente situarse entre el espacio de una calle sin salida que existió hasta el siglo XIX, llamada Hort del Partit, comprendiendo una porción de las calles de En Cendra y de la Corona, o sea, parte de los terrenos de la actual Casa de la Beneficencia.

También se denominó Pobla de les males fembres.

El Partit o mancebía

En 1.317 Jaime II dirigió una orden a los Jurats de Valencia para que señalasen un lugar apartado en el convento de los carmelitas destinado a las meretrices, ya que los fieles se resistían a acudir a la iglesia junto a estas mujeres.

En 1.340 el Consell propone al rey que las mujeres que estaban en el monasterio de los frailes del Carmen que les hicieran mudarse a la Pobla, bajo pena de sesenta sous, en esta Pobla están las mujeres públicas.

En 1.350 se establece que las mujeres pecadoras no deambulen por las buenas calles de la ciudad dando mal ejemplo a las honradas, con penas de azotes como castigo a quienes incumpliesen tal ley.

De este modo, se pretendía recoger y concentrar a todas estas peccadrius en el burdel, que en un principio quedaba situado fuera de la ciudad, hasta la construcción de las nuevas murallas.

En 1.392 el lugar fue cerrado con un muro por decisión de los Jurats, al determinar que el callejón que iba desde els Tints y que servía de entrada al burdel, se cerrase por los dos extremos con dos altas y buenas paredes, quedando el lupanar cercado por murallas con tan solo una puerta vigilada de entrada y salida, recayente a la calle del Muret.

A principios del siglo XV, la superficie ocupada era más extensa, ya que comprendía la zona desde los huertos de la calle del Portal Nou, hasta donde estuvo la Casa de la Ballestería (actual teatro Principal), a espaldas de la calle de Fornals, hasta la muralla y torreón de Santa Catalina.

El Partit o mancebía

Pobla de les fembres peccadrius

Al Partit lo rodeaban los barrios de Roteros, Morería y la Pobla.

En 1.417 concluyeron las obras de la puerta de Sant Josep, derribándose la de les bones dones (irónicamente así se llamaba también al burdel o mancebía), que era una de las entradas y salidas de la ciudad, teniendo que pasar por el centro del burdel.

Las protestas por tal motivo se sucedieron, dando lugar a continuas peticiones para la construcción de un nuevo portal, que fue llevado a cabo junto con la apertura de la calle y puerta de Santa Creu, resolviendo así un engorroso problema.

Todo aquel espacio amurallado era la casa pública que se conoció con los nombres de: Mancebía, Lupanar, Partit, Comú, Casa Santa (irónicamente también se llamaba así al burdel), Casa de la Cruz (nombre dado cuando el lugar se destinó a hospital en la epidemia de 1.647), etc.

Dentro de él se hallaba un cierto número de casas, separadas entre sí por medio de una cerca de madera o cañas, incluyendo un pequeño jardín.

Pertenecían estas casas a diferentes propietarios que las alquilaban a las mujeres dedicadas a ejercer, o als hostalers, que eran los que explotaban a las meretrices.

Ellas permanecían sentadas junto a la puerta de estas casas en espera de sus clientes, por lo que desde antiguo y hasta nuestros días se les llamó dones de cadireta.

En el lupanar se admitían mujeres a las que proporcionaban cama, alimentación y servicios de botica, previo reconocimiento médico, no se permitía la entrada a ninguna de ellas si no disfrutaban de buena salud; esto produjo una organización más o menos completa y legalizada, como se desprende de los fueros y privilegios en los que incluían su protección, vigilancia y buen régimen del burdel.

Fue nombrado un funcionario quien, entre sus atribuciones, contó con la de ser policía interior de dicho recinto, respondía ante la autoridad de cuanto allí pasaba, cuidaba que la mancebía se cerrase por la noche a la hora establecida, era el inspector de las casas de juegos, tabernas y burdeles, para lo que disponía de una lista oficial de las personas que ocupaban el lugar, dedicándose también a pagar la visita diaria de un médico nombrado para el reconocimiento sanitario de las prostitutas.

Fue llamado el Rey Arlot.

El recinto se cerraba al anochecer, no permitiéndose pernoctar en el a hombre alguno.

Para su gobierno, la ciudad, estableció un reglamento que abarcaba aspectos sobre la vigilancia civil, moral y sanitaria.

No se admitía mujer que no hubiese cumplido los veinte años y tuviese la aprobación del Justica Criminal, dándola previo consentimiento de los padres o tutores.

No se les permitía salir a la ciudad con manto, ni vestir trajes guarnecidos de encajes o pieles y tenían obligación de llevar un distintivo que era una especie de toalla ceñida al cuerpo.

Durante la cuaresma, las llevaban en procesión, la casa de Santa Lucia sirvió también para recluir a las prostitutas, especialmente en Semana Santa y allí se les predicaba.

El Partit o mancebía

Pobla de les fembres peccadrius

El ejercicio de las fembres peccadrius, con algunas reservas, gozaba de tolerancia y permisión en las ciudad, tan solo las prostitutas eran perseguidas y encarceladas cuando incumplían las reglas fijadas por el Consell, de acuerdo con su forma de vestir, sus salidas del burdel, las festividades y otras disposiciones que el municipio dictaba.

Diversos viajeros que visitaron el lugar, en general, estaban de acuerdo en comentar que era un lugar apacible, bien ordenado y reglamentado, y que por la noche, desde lejos, presentaba una visión encantadora, ya que permanecían encendidas todas las lamparitas que se hallaban a las puertas de los pequeños habitáculos rodeados de un reducido jardín.

La decadencia de la mancebía o partit comenzó a apreciarse en el siglo XVII, ante las fuertes presiones a que esta se vio sometida.

A través de sus años de permanencia se sucedieron acontecimientos a favor y en contra del lupanar, alternando diversas vicisitudes y desosiego con épocas de relativa tranquilidad.

Ya en el siglo XVI, el fervor religioso iba en aumento y sus ministros, no solo dirigían sus sermones a los fieles en contra de la prostitución, sino que reclamaban con fuerza la eliminación de los prostíbulos que existían en la península.

A medida que se sucedían las fundaciones religiosas y la reforma en las antiguas, las presiones en contra se incrementaron y era fácil adivinar que la prostitución sería pronto combatida.

Se criticaba a los teólogos escolásticos que se amparaban en una sentencia de San Agustín, apoyada en su tiempo por el mismo San Vicente Ferrer, los cuales creían que debían tolerarse estos lugares en evitación de males mayores.

Ya en el reinado de Felipe IV se dictó una real pragmática en 1.623 prohibiendo las mancebías en las ciudades, mandando que se cerraran uno tras otro todos los burdeles de España; el de Valencia, protegido por personas influyentes, fue uno de los más tardíos en desaparecer.

Las prostitutas que anteriormente habían abandonado el lugar se esparcieron por diferentes puntos de la ciudad, sin leyes específicas ni control sanitario y se produjo un nuevo problema: la transmisión de enfermedades venéreas.

El último vestigio que queda en el barrio es la actual calle Huertos (del Partit).

Atrás quedó la historia de uno de los burdeles más famoso de Europa, elogiado, criticado, censurado y perseguido, así había permanecido durante más de tres siglos.

 

Fuentes consultadas:

Bibliografía:

Existe mucha y muy variada bibliografía referente al Carmen, por tanto, tan solo mencionaremos algunos de ellos:

  • Guía urbana de Valencia. Marqués de Cruïlles.

  • Barrio del Carme de Valencia. Marí Ángeles Arazo

  • Autoritarismo monárquico y reacción municipal. Amparo Felipo Orts.

  • Insaculación y élites de poder en la ciudad de Valencia, Amparo Felipo Orts.

  • La población del barrio del Carmen. Manuela Balanzá

  • Manual del viajero y guía de los forasteros  en Valencia. Vicente Boix

  • Historias y anécdotas del Barrio del Carmen. Juan Luis Corbín

  • La Valencia musulmana. Vicente Coscollá

  • Avecindados en la ciudad de Valencia en la época medieval. María de los Desamparados Cabanes Pecourt

  • El Carme. Crónica social y urbana de un barrio histórico. Rafael Solaz Albert

  • El Carme de l’obrador al pub. Manuel Hernández i Martí Gil

  • Morfología del barrio de El Carme. Manuela Balanzá

  • El ornato urbano. La escultura pública en Valencia. Rafael Gil y Carmen Palacios

  • Valencia Centro Histórico. Trinidad Simó Terol

Fotografías

  • Archivo fotográfico de Abelardo Ortolá

  • Archivo fotográfico de Rafael Solaz Albert

  • Archivo fotográfico de Lázaro Bayarri

  • Archivo fotográfico de Periódico Levante

  • Archivo fotográfico de José Aleixandre

  • Archivo fotográfico de Marina Solaz

  • Archivo fotográfico de Morales San Martín

  • Archivo fotográfico de Toni Serrano

  • Archivo fotográfico de V. Andrés

  • Archivo fotográfico de Ludovisi y señora

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