Plaza del Ayuntamiento

Plaza del Ayuntamiento

Ayer y Hoy

Para situar la plaza del Ayuntamiento debidamente hemos de decir que aunque la misma adopta una cierta forma triangular, sus cuatro fachadas las podríamos orientar de la siguiente manera para que pueda ser fácil su comprensión: la fachada Oeste sería la que ocupa el Ayuntamiento, mientras que la fachada Este la ocuparía el Edificio de Correos (antigua calle Sagrario de San Francisco y el Barrio de Pescadores).

Por su lado Norte se cerraría por el edificio de Generali o lo que es lo mismo la calle San Vicente, y por el Sur nos encontraríamos con el Edificio de Balanzá y Telefónica.

El origen de la actual plaza del Ayuntamiento, está en el amplio solar que se originó con motivo del derribo del Convento de San Francisco en 1.891 documentado desde 1.423 que, desde entonces, dio nombre a su entorno hasta el siglo XIX.

No obstante y a pesar de todo ya en 1.805 se había derribado sin permiso de los monjes la tapia del huerto del convento, en lo que se considera un primer intento de reforma urbana en esta parte de la ciudad.

La intención de este derribo era abrir un paso entre las actuales calles de la Sangre y calle de las Barcas sin necesidad de dar un rodeo a todo el convento que prácticamente ocupaba toda la actual plaza del Ayuntamiento.

Hasta ese momento fue conocida como la plaza de San Francisco y también la “Devallada de Sant Francesc” (Bajada de San Framcisco), el tramo desde la antigua plaza de Cajeros, donde actualmente convergen San Vicente y Mª Cristina hasta la plaza.

En 1.239 Jaime I el Conquistador concede permiso a los franciscanos para construir un monasterio extramuros de la ciudad, justo donde hoy se encuentra nuestra plaza.

En 1.835 con la desamortización de Mendizabal, marcó el inicio de la modernización de la plaza, pues la desamortización hizo que el convento pasara a manos del ejército, los monjes tienen que abandonar obligatoriamente el convento, pasando sus instalaciones a convertirse en Cuartel de Caballeria.

De una parte por la situación de deterioro del convento/cuartel y por otra, por razones urbanísticas, en 1.891 es derribado el convento, dejando en su lugar un gran solar que será el germen u origen de la futura Plaza del Ayuntamiento de Valencia.

En este gran espacio vacío se quiso hacer un gran parque y aunque se plantaron diversos árboles, jardines y setos, a la larga no prosperaría, y el lugar conocido como Parque de San Francisco se convertiría en un espacio donde igual se instalaba la feria de Navidad, teatros ambulantes, espectáculos circenses, etc.

Plaza del Ayuntamiento

Ayer y Hoy

A partir de entonces, la plaza cambiaría según los cambios políticos.

Así, en 1.840, los liberales la bautizaron como la plaza del General Espartero, tres años más tarde, sería sustituido por el de Isabel II, al ser coronada como nueva reina al cumplir la mayoría de edad.

En 1.854 el Ayuntamiento de la ciudad se había trasladado desde su antigua ubicación en los actuales jardines del Palacio de la Generalitat hasta el lugar donde hoy día se encuentra y que era un establecimiento conocido como la Casa de la Enseñanza, y que había sido construido en el siglo XVII por el Arzobispo Mayoral para colegio de niñas.

Década y media después, en 1.868, con motivo de la Revolución Liberal que destronó a la citada reina, fue llamada la plaza de la Libertad.

Tras la vuelta de la Monarquía, en la persona de Alfonso XII, en 1.874, periodo conocido como el de la Restauración, pasó a llamarse otra vez como la Plaza de San Francisco.

Casualmente duraría los mismos años que el nombre de Isabel II, ya que en 1.899, el consistorio decidió denominarla Plaza de Emilio Castelar, eminente político que había sido el cuarto presidente de la I República.

Este nombre se mantendría hasta 1.939, año que acaba la Guerra Civil, cuando sería modificado por el de la plaza del Caudillo en referencia al general Franco, llamada así durante toda la dictadura y unos años más, concretamente hasta 1.987.

En ese año, en plena Transición, fue denominada plaza del País Valenciano

Aunque el traslado en principio fue provisional a la larga la permanencia en el edificio se hizo definitiva y así en 1.899 se hizo con la propiedad.

En 1.904 se comenzó la reforma de la antigua Casa de Enseñanza para convertirla en Ayuntamiento con la fisonomía que hoy podemos observar.

Para la construcción de esta gran plaza se seguirían diversos criterios: uno de ellos fue la demolición del conocido como Barrio de Pescadores que se encontraba en el lugar aproximado donde hoy se localiza el edificio de Correos, y que se había convertido en un lugar de gente de mal vivir: bares, prostitución y lugar de continuos altercados, siendo una zona completamente degradada.

El Barrio de Pescadores fue demolido en 1.907, sus límites lo marcaban la actual plaza del Ayuntamiento, la calle Lauria, la calle Pascual y Genis y la calle de las Barcas.

Plaza del Ayuntamiento

Ayer y Hoy

El lugar había sido en origen, el barrio donde se instalaron los pescadores tanto de los que lo hacían en el mar, como los que trabajaban en la Albufera.

Con el cierre de la mancebía valenciana, las prostitutas comenzaron a ocupar este barrio llegando a convertirse en un lugar de mala fama.

Con el derribo del Barrio de Pescadores, las prostitutas tuvieron que emigrar a otros lugares, siendo el lugar escogido hasta hace no tantos años el Barrio de Velluters.

Otro elemento a destacar fue el traslado de la antigua Estación de ferrocarril en 1.917 desde su antiguo emplazamiento en el lugar que hoy ocupa el edificio de Telefónica hasta su actual emplazamiento en la calle Xàtiva.

El proyecto de urbanización, ordenación o creación de una nueva plaza fue proyectada hacia 1.927 por el arquitecto municipal Javier Goerlich Lleó.

Esta ordenación de la gran plaza que tenía su origen en los solares dejados por el antiguo convento, tuvo como ejes principales, en su lado norte, el derribo de los edificios que formaban la conocida con Bajada de San Francisco (“Devallada de Sant Francesc”) y que en realidad era una calle que desembocaba en la conocida como Plaza de San Francisco que era como se le conocía en aquella época.

El nombre de Bajada de San Francisco era porque la calle hacia pendiente en dirección a la plaza.

La Bajada de San Francisco era una calle que corría paralela aproximadamente entre donde hoy día se encuentra el Pasaje Ripalda en la calle San Vicente y la calle Barcelonina.

Se trataba de una calle con edificios antiguos pero al mismo tiempo con muchos comercios, restaurantes, fondas y hoteles de larga tradición.

Esta vía ponía en comunicación la calle San Vicente Mártir con la entonces plaza de San Francisco (actual Ayuntamiento).

El nombre de esta calle era conocida «Devallada de Sant Francesch» al menos desde 1.663.

Aunque un poco fuera de los límites de la Bajada de San Francisco, podíamos encontrar uno de los establecimientos con más solera y más larga tradición de la zona, era el Hotel España, más conocido como Fonda España, situado en la plaza del Ayuntamiento esquina calle Barcas.

Plaza del Ayuntamiento

Ayer y Hoy

Sobre su solar hoy se levanta un moderno y horrible edificio metálico.

La Fonda España había sido inaugurada en 1.899 con el nombre de Hotel Universal y finalmente cayó víctima de la piqueta en 1.961.

Sus instalaciones contaban con las últimas novedades de la época, que sin ser muchas, si lo eran para la época en que fue construido.

La Fonda España sigue siendo actualmente un icono arquitectónico desaparecido de la plaza del Ayuntamiento.

Otro espacio que se abrió para la apertura de la nueva plaza consistió en la desaparición de la conocida como plaza de los Cajeros (dels Caixers) que vendría a estar aproximadamente en el lugar que hoy ocupa el espacio comprendido entre la calle San Vicente, la avenida de María Cristina y la propia plaza del Ayuntamiento.

Tal vez nos sirva como punto de referencia el Pasaje Ripalda que se encontraba y se encuentra en el citado espacio.

Además se derribó el Palacio del Marqués de Jura Real (entre las calles Cotanda y en LLop) y la desaparición de las calles Culla y Juan Lorenzo que permitió la apertura de la actual calle de Periodista Azzati.

De la unión de estos tres espacios, el Parque de San Francisco, la Bajada de San Francisco y la plaza dels Caixers surgiría el amplio espacio que hoy ocupa la actual plaza del Ayuntamiento y que adopta una cierta forma triangular.

Todas estas actuaciones fueron realizadas entre 1.927 y 1.933 por los diversos alcaldes de la ciudad, pero destacando sobre todos ellos la figura de Carlos Sousa Álvarez de Toledo, Marqués de Sotelo (Valencia 1.862 – 1.937) que sería alcalde durante el periodo de 1.927 a 1.930.

El Marqués de Sotelo fue el gran impulsor de la creación de esta nueva plaza, para lo cual fomentaría la construcción de diversos edificios monumentales y creación de grandes comercios de grandes terratenientes valencianos.

Aunque justo es reconocer que ya desde principios del siglo XX la construcción de edificios había comenzado, pero sería en el corto espacio entre 1.927 y 1.936 cuando se completaría el conjunto de edificios que envuelve el perímetro de la actual plaza del Ayuntamiento.

La actual plaza del Ayuntamiento con los edificios que forman su entorno está declarado Conjunto Histórico Artístico.

El 6 de junio de 1.924 se inauguraron diversos puestos de venta de flores conocidos como de estilo japonés por tener sus tejados forma de seta y darle un cierto aire oriental.

Plaza del Ayuntamiento

Ayer y Hoy

Las bases sin embargo se adornaban con paneles de cerámica de Manises.

Los puestos de flores venían de la antigua Plaza de la Pelota hoy conocida como de Mariano Benlliure.

La reforma efectuada entre 1.927 y 1.933 consistió básicamente en elevar cerca de cuatro metros el centro de la plaza, y realizar un espacio subterráneo en donde se instalaron los puestos de flores que hasta entonces estaban en la superficie (el llamado Mercado de las Flores).

Se colocó en el subterráneo una fuente para dotar de agua potable a las floristas, fuente que hoy día se encuentra en el Paseo del Llano de la Zaidia.

Este espacio sobre elevado era conocido como la “Tortada” y a él se accedía mediante unas escalinatas que rodeaban todo el perímetro sobre elevado.

Sobre la plataforma tres grandes fuentes, una por cada una de las provincias que formaban la entonces llamada Región Valenciana.

Un gran óculo central rodeado por una balaustrada se abría al interior del subterráneo y permitía la aireación y la luminosidad del mismo.

Esta reforma muy criticada y también muy alabada por otros fue eliminada en 1.961, dejando en su lugar un gran espacio central vacío que en la actualidad es utilizado básicamente para la colocación de las mascletás en tiempos de fallas.

La reforma de este gran espacio central hoy totalmente desaprovechado es tal vez una de las asignaturas pendientes que tiene la plaza.

Los puestos de flores que se encontraban en el subterráneo volvieron a la superficie y en época reciente se les ha dotado de unas nuevas estructuras para la venta de flores siguiendo un plan preestablecido de compra de mobiliario urbano para toda la ciudad de Valencia.

En estas fotografías del antes y después de la plaza del Ayuntamiento nos deja ver como una guardia urbano (así se denominaban por aquel entonces) debajo de la sombrilla ordenando el poco tráfico de peatones, automóviles de antes de la guerra civil y nos da la sensación del sol abrasador.
Los comercios extendieron los toldos y en Casa Barrachina se anuncian los helados de copa especial.

Plaza del Ayuntamiento

Ayer y Hoy

La quietud que emana la imagen contrasta con el dinamismo de la víspera fallera de 1.996 de la imagen reciente, banderas y base del catafalco pregonan los días bulliciosos y de denso tránsito.

Desde entonces has 1.996 solo subsisten en la fotografías que comparamos, las fincas racionalistas  de Cayetano Borso di Carminati González construidas en marzo 1.929 y 1.930.

Los surtidores de la fuente, que tienen juegos de altura y luminotecnia, en un principio se intentó que siguieran el ritmo de la música, pero fue un vano intento en la ciudad que desconoce el silencio.

Cerca de la fuente construyeron unos bancos, preferidos por los jubilados en las mañanas invernales y por los turistas extranjeros que apenas los descubren, se sientan un tanto asombrados ante la vitalidad de una zona donde se pregonan premios de lotería, exigencias de manifestantes y actuaciones artísticas, todo a la vez.

El sol sigue igual de intenso, pero los toldos pasaron de moda y los guardias abandonaron las sombrillas y se dedican a multar.

Hace medio siglo nadie lo hubiera imaginado.

 

Fuentes consultadas:

Otras Fuentes

  • Levante

  • Las Provincias

Bibliografía

  • Guía de arquitectura de Valencia

  • Las fábricas de tabacos en España: Proyectos y fundaciones fabriles de la Universal Administración a Tabacalera S.A. (1.731-1.945). Carolina Castañeda López

  • La catalogación del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Valencia. María Teresa Broseta Palanca

  • Catálogo Monumental de la Ciudad de Valencia. Felipe Mª Ortiz de Taranco. 1.983.

  • El ornato urbano, la escultura pública en Valencia. Rafael Gil – Carmen Palacios

  • Origen e historia de las calles del centro de Valencia. Volumen I. Juan Luis Corbín-Ferrrer.