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Palacio del Marqués de Dos Aguas

Palacio del Marqués de Dos Aguas

Situación: Propiedad Estatal. Sede del Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias “González Martí”

Estilo: Gótico

Dirección: Calle del Poeta Querol, 2

Construcción: Siglo XV

Arquitecto:

Palacio del Marqués de Dos Aguas

Un noble caballero, don Francisco Perellós, descendiente de los condes de Tolosa, contrajo matrimonio a principios del siglo XV con Joanna Perellós, hija única del acaudalado mosén Giner de Rabassa, los descendientes de este matrimonio tomaron el apellido Rabassa de Perellós.

Esta familia adquirió por compra la baronía de Dos Aguas en el año 1.496, siendo elevada a marquesado por el rey Carlos II en 1.699.

Dicen los historiadores, que la casa de los Marqueses de Dos Aguas fue considerada en Valencia durante siglos, como dechado de nobleza y opulencia y que, su fortuna provenía de los años mil quinientos, en cuyo tiempo una familia de mercaderes, los Rabassa, se enriquecieron, primero con los tratos mercantiles y luego con los arriendos de los derechos de la Generalidad, o sea los contratos de contribuciones indirectas.

Los Rabassa de Perellós continuaron sus negocios con la Generalidad, al mismo tiempo que ocupaban elevados puestos en la gobernación política de Valencia y acumulaban dotes y herencias importantes por medio de enlaces matrimoniales con otras importantes familias nobles valencianas.

Palacio del Marqués de Dos Aguas

Este monumental edificio, que llama la atención de cuantos lo contemplan por la originalidad y riqueza de la decoración artística de sus fachadas y de su espléndido interior, fue construido en el siglo XV por la familia Rabassa Perellós.

Gótico en su origen, está construido sobre una parcela que fue creciendo con el paso de los años, por la compra de los edificios colindantes.

La propiedad ha sido igualmente cambiante, como lo evidencian los restos arqueológicos aparecidos en el último proceso de restauración que le ha devuelto toda la belleza de la época de Vicente Dasí Lluesma.

En 1.843 hereda el titulo por no haber sucesión directa familiar, don Vicente Dasí Lluesma (1.825-1.893) hijo natural de Giner Rabassa Perellós y Palafox, V marqués de Dos Aguas.

Con este personaje se extingue el linaje de los Rabassa de Perellós ya que su hijo Vicente Dasí después de largos pleitos recibe las propiedades del marqués y el título nobiliario pero no el derecho a usar el apellido.

Vicente Dasí, VI marqués de Dos Aguas, recibe en herencia el marquesado y junto con su gran fortuna particular que ya posee, se convierte en uno de los hombres más ricos del Reino.

El aspecto gótico se aprecia en el plano de la Valencia del siglo XVIII realizado por el padre Tosca.

Actualmente tiene una torre en la esquina.

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El palacio era una construcción gótica de hacia el año 1.400, de tres cuerpos dispuestos alrededor de un patio, fachada al norte, torre almenada al noreste (izquierda de la portada), portal de medio punto, logia corrida bajo el alero y cubierta de teja.

En la actualidad y después de las numerosas reformas sufridas, el palacio tiene planta irregular, organizado en torno a dos patios y con tres torres en tres de sus esquinas.

Su alzado se desarrolla en planta baja, planta principal y segundo piso.

La primera transformación pudiera muy bien atribuirse a Giner Rabassa de Perellós y Montagut.

Ya en pleno siglo XVIII, el III marqués de Dos Aguas, Giner Rabassa de Perellós y Lanuza, llevó a cabo una más profunda, realizándose entonces la magnífica portada en alabastro de la cantera de Niñerola, propiedad del marqués, en el término de Picassent (Valencia).

Estas obras, que cambiaron su aspecto, fueron dirigidas por Hipólito Rovira (pintor), quien contó con la colaboración de Ignacio Vergara Gimeno (escultor), fundador y profesor de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, y Luis Domingo (decorador).

Palacio del Marqués de Dos Aguas

Hipólito Rovira se encargaría de decorar la señorial casa, fue enlucida con estuco jaspeado, técnica utilizada igualmente en el revestimiento de varias dependencias interiores.

Las fachadas fueron pintadas al fresco por Rovira con temas alegóricos y en tonalidades azules, pero bien pronto desaparecieron, siendo vueltas a pintar en 1.770 esta vez por José Ferrer, alias Ferreret (1.728-1.782), aunque esta decoración también acabaría por desaparecer.

Sobre la portada y protegiendo la misma se construiría un balcón corrido con antepechos de forja apoyado sobre tornapuntas. Durante estas reformas también se construyó una segunda torre en su lado noroeste (a la derecha de la portada principal).

La fachada, pintada en otro tiempo, por Rovira y de cuyo trabajo quedaban restos, fue enlucida con estuco jaspeado, técnica utilizada igualmente en el revestimiento de varias dependencias interiores.

En la composición de esta magnífica portada realizada hacia 1.745 se hace referencia a los dos ríos más caudalosos de la comunidad valenciana: el Turia y el Júcar, representados por dos grandes figuras humanas desnudas (atlantes); bajo ellas dos cántaros derraman agua en clara alusión al título de los marqueses.

En la parte derecha de la portada vemos representadas dos cabezas de cocodrilo, un carcaj con flechas y una vasija por cuya boca se derrama el agua.

Sobre este conjunto una de las dos grandes figuras antes aludidas y más arriba decoración de hiedra a cuyo tronco se enrosca una serpiente.

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En el lado izquierdo, un león recostado, otra vasija derramando agua y otro carcaj con flechas.

Sobre el lomo del león descansa el pie del otro gigante.

Completa el conjunto diversa decoración de tipo vegetal y una palmera.

En la fachada recayente a la calle Poeta Querol, encontramos una segunda portada bastante más sencilla que la principal, es conocida como Portón de los carruajes, y que ya su solo nombre nos indica para que servia.

La puerta fechada entre 1.864 y 1.867 tiene la carpintería de roble, mientras que los plafones que la decoran son de madera de nogal.

La decoración es a base de rocallas y frutos, destacando en los paneles centrales dos máscaras del dios griego Pan (en la mitología romana: Fauno).

Además destacan entre los adornos de rocalla dos juegos de letras metálicas con las iniciales MD (Marqués de Dos Aguas).

Ramón Ximénez Cros abalaustra los balcones, decora con rocallas las jambas y dinteles de puertas y ventanas. Añade figuras de amorcillos, cornucopias, mascarones, estípites, bustos clásicos y frontones tanto en el interior como en el exterior. Introduce en los frontones personajes femeninos desnudos a veces en forma de figuras fantásticas.

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Las torres se decoran con escudos, cimeras, petos y carátulas.

La decoración de balcones y ventanas se realiza en estuco, yeso o terracota y las fachadas se pintan con estucado jaspeado simulando mármol en tonos grises y rosas, eliminando cualquier rastro de las pinturas al fresco que pudieran quedar de la anterior reforma realizada por Hipólito Rovira.

Las cresterías se decoran con águilas y volutas de terracota, mientras que las torres lo hacen con panoplias de armas también en terracota.

Toda esta decoración es realizada por José Nicoli y Cayetano Francini.

Además se derriba el balcón corrido realizado en el siglo XVIII sobre la portada principal.

El nuevo marqués contó con la decoración de ellas con relevantes pintores como Salustiano Asenjo Arozarena, José Brel y Gira, Plácido Francés y Pascual, etc.

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En el patio interior (Patio de la fuente) se sustituyeron las ventanas góticas por balcones con figuras alegóricas en barro cocido (terracota) alusivas a los intereses y gustos del marqués.

Estas figuras en ocasiones se representan como dioses y diosas del panteón griego y romano.

En un nivel inferior vemos alegorías de las Bellas Artes como personajes femeninos y elementos relacionados a las mismas: así vemos representada la arquitectura (sosteniendo un plano del palacio), la escultura (con un busto en sus manos).

En este mismo nivel vemos otras alegorías, como son la agricultura representada por una mujer que tiene en su regazo y a sus pies los frutos de la tierra y el trabajo representada por una hilandera.

Sobre la puerta de entrada al interior del palacio, dos figuras de diosas del Olimpo, a la izquierda la diosa Demeter-Ceres con el cuerno de Almatea, alusiva a la abundancia; y a la izquierda la diosa AteneaMinerva como deidad de la sabiduría con escudo, casco y lanza (lanza hoy desaparecida).

Palacio del Marqués de Dos Aguas

En el nivel superior y decorando los balcones continúan las alegorías: las Ciencias y las Letras con representaciones de libros y astrolabios personificados en la diosa Atenea-Minerva, como diosa de la sabiduría; la guerra está representada en la persona de la diosa Atenea-Minerva (nuevamente) como diosa de la guerra; el comercio representado por el dios MercurioHermes con el caduceo y el sombrero con alas; la diosa ArtemisaDiana diosa de la caza representada con diversos elementos de caza y con un ciervo, al dios PoseidónNeptuno con su tridente y diversos utensilios y animales marinos como representación de los intereses marítimos y finalmente al dios ApoloFebo con una lira en sus manos, dios de las artes representado con diversos elementos relativos a esta disciplina.

En un tercer nivel y en la parte más alta de los balcones del segundo piso seis medallones con bustos de diversos dioses: Apolo, Atenea, Dionisio, Flora, Deméter y Helios.

Todo este programa iconográfico es un fiel reflejo de los gustos, los intereses, los anhelos y la base de la fortuna del marqués.

En el centro del patio se colocó una pequeña fuente de mármol cuyo motivo central es un niño que cabalga sobre un cisne.

Este mismo motivo podemos encontrarlo idéntico en los Jardines de Monforte.

En la reforma del palacio efectuada entre los años 1.991 y 1.998 se colocó una claraboya de cristal protegiendo el patio de la intemperie.

Palacio del Marqués de Dos Aguas

A la planta principal se accede por una escalera imperial, toda ella en mármol, cuya ubicación en este lugar data del siglo XIX.

La reforma cubrió la cúpula que puede verse en la segunda planta.

Concluye el recorrido en un descansillo donde, centrada en el paramento, está la puerta de acceso.

Sobre ella dos escudos flanqueados por sendos atlantes, representando a Iberia y España, y sus posesiones en Ultramar.

En el techo hay cuatro medallones con Venus y amorcillos o puttis, obra de Plácido Francés.

En el vestíbulo podemos ver una hornacina (Hueco semiesférico practicado en una pared, un retablo u otra superficie, y en el cual se coloca una estatua, una imagen o un adorno) estucada con la escultura de Flora, en mármol de Carrara, instalada aquí en 1.867.

Entre el mobiliario destaca un bargueño (Mueble de madera antiguo con adornos de marquetería y taracea que tiene muchos cajones pequeños, compartimientos y estantes) del siglo XVIII.

A continuación nos encontramos con la sala denominada Sala de Personajes.

En ella hay unos medallones con óleos sobre lienzo, con los bustos de Guillem de Castro, Luis Vives, Ausiàs March, Juan de Juanes e Ignacio Vergara, todos ellos realizados por José Brel.

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Desde esta última se accede al Salón de Baile.

Todo el mobiliario es el original integrado por sofás, banquetas y un borne central.

Son igualmente originales los antorcheros y apliques murales con figuras masculinas y femeninas.

Entre las dos soberbias lámparas, la obra de Salustiano Asenjo (1.886) “El Consorcio de Valencia D. Jaime por la religión”.

En la parte inferior dos amorcillos portan el escudo de Valencia.

Justo en la vertical del torreón situado en la esquina está el Salón Pompeyano, de forma hexagonal, cuya decoración fue realizado por Vicente Aznar Porcar y José Marcelo de Contreras, este último es el autor del lienzo situado en el techo titulado “Aurora”, pintado en 1.865.

En las hornacinas (Hueco semiesférico practicado en una pared, un retablo u otra superficie, y en el cual se coloca una estatua, una imagen o un adorno) hay dos jarrones de alabastro, del siglo XVIII; en el friso alto 16 pequeños paisajes; y en las paredes, dos lienzos sobre fondo rojo pompeyano (color dominante en la estancia) con el mito de Dafne y Apolo, Narciso y Eco.

Sigue el Salón Rojo, llamado así por el color del damasco existente tanto en las paredes como en el mobiliario, de estilo Reina Ana, si bien buena parte de él es una réplica realizada en 1.867.

En el techo, un óleo sobre lienzo obra de José Brel realizado en 1.866, titulado “El genio, la gloria y el amor”.

En este salón, oculta está la hornacina con la imagen de la Virgen del Rosario, por quien tenían gran devoción los Rabassa de Perellós, obra de Hipólito Vergara, situada sobre la portada exterior.

Contiguo al salón anterior nos encontramos con el Salón de porcelana.

Presenta como singularidad la abundancia de porcelana en todo el mobiliario.

Fue realizado en Dresde el año 1.863, con las placas de la Real Fábrica de Porcelana de Berlín.

En ellas aparecen reproducidas escenas populares del género Teniers (tapices flamencos se caracterizaban por la monumentalidad de las figuras, por el pictoricismo y la amplia gama cromática).

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Los apliques, figuras y lámparas son también de porcelana de Sajonia de Meissen.

Fue adquirido en subasta, el año 1.867, en la casa Drouot de Paris por el entonces marqués Vicente Dasí.

A partir de aquí comienza la zona más privada del palacio.

La primera de las estancias es el Tocador de lujo.

En él abundan los detalles femeninos perceptibles en los medallones  con bustos e imágenes de Cupido.

Tiene el techo abovedado y en él hay un óleo sobre yeso, de Peris Brel, titulado “Venus, Cupido y las Tres Gracias”.

En las esquinas pilares con relieves Luis XVI.

Entre el mobiliario podemos ver una curiosa Casa de Muñecas, del siglo XIX.

La puerta contigua al sofá conduce a la Antecámara.

Predomina el mobiliario Luis XVI y se completa este con un bargueño (Mueble de madera antiguo con adornos de marquetería y taracea que tiene muchos cajones pequeños, compartimientos y estantes) español del siglo XVIII, entre otros elementos.

En el techo una pintura representa a Selene (nombre griego de la Luna) en alusión a la función de una de las dos estancias contiguas.

Una de ellas corresponde al Tocador de diario, en cuya decoración destacan los estucos y medallones esencieros, pájaros y flores, obra de José Felipe Parra, especialista en ellas.

En la otra estancia nos encontramos con el Dormitorio del Marqués, de planta rectangular y paredes revestidas igualmente con estucos de variada policromía.

En el techo el lienzo titulado “La noche”, obra de Plácido Francés (1.862).

Son elementos relevantes del mobiliario la consola y la cama, de estilo Carlos IV, ambas de finales del siglo XVIII.

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Entre esta parte del palacio y la siguiente media la zona que González Martí hizo decorar con estilo gótico y elementos del siglo XVIII, algunos traídos de otros lugares o hallados en las excavaciones realizadas en el propio palacio.

Actualmente acoge una exposición permanente de obras de José Pinazo Camarlech y de sus hijos Ignacio y José Pinazo Martínez.

Contigua a este último espacio se encuentra la Capilla de estilo neobizantino, con arquerías de escayola. Preside la imagen de la Virgen, mientras unos serafines (Los serafines son, de acuerdo a teología cristiana, los primeros de los nueve coros o tipos de “espíritus bienaventurados” de la angelología cristiana. Pertenecen al orden más alto de la jerarquía más elevada. Rodean el trono de Dios y están en constante alabanza) cantan el “Regina Coeli”, obra de José Brel.

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La siguiente estancia corresponde al Salón de fumar, con un tapiz flamenco del siglo XVII, y dos óleos de Emilio Sala, donados al museo por doña María Ros de Lauri-Volpi.

En conjunto es una reproducción es una reproducción para recrear el ambiente. Los muebles no son los originales del palacio. Se trata de mobiliario milanés del siglo XIX.

Y junto a él está el Comedor, en cuyo techo aparece aparece un óvalo central con un óleo sobre lienzo del siglo XVIII y autor desconocido, titulado “La luz fecundando la creación”, representando a esta y a las cuatro partes del mundo, porque la quinta (Oceanía) aún estaba por descubrir.

Sigue a este el Salón Chino, habitual en muchas casas de la época. Fue una moda del siglo XVIII acentuada en el siglo XIX. Este salón tiene muebles originales lacados en negro y es de estilo Chipendale chino, del siglo XIX; las paredes están decoradas con pinturas orientales, obra de Vicente Flores, y el tapizado de las mismas se repite en el mobiliario.

Palacio del Marqués de Dos Aguas

Cierra este recorrido por la planta la Sala de la Lumbrera, así se denomina por el lucernario (abertura que proporciona luz y ventilación) ovalado con cristal en policromía, situado en la parte central del techo.

Las cuatro alacenas con grandes espejos se utilizaban para guardar ropa.

La vitrina central contiene cerámica de Alcora (Castellón), del siglo XVIII.

Por último y con respecto al título que está vigente y lo ostenta don Pascual de Rojas y Cárdenas, quien es además, Marqués de Algorfa.

 

Fuentes consultadas:

Bibliografía

Fotografía

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By | 2019-03-01T09:31:19+00:00 marzo 1st, 2019|#Edificios Singulares, Zona Universidad|Comentarios desactivados en Palacio del Marqués de Dos Aguas

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