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Es una de las partes más antiguas de la catedral, ya que por aquí empezó su construcción el 1262. La girola, espacio destinado para que los fieles puedan deambular a través de las capillas sin interrumpir el culto del Altar Mayor, no es un elemento muy habitual a las iglesias de Valencia, ya que sólo aparece en la catedral y en Santa Catalina.

Primitivamente se podía contemplar el Altar Mayor a través de los arcos del presbiterio (como aún hoy a la iglesia de Santa Catalina, pero se cegaran a raíz de la reforma barroca del ábside del siglo XVII.

La girola cuenta con ocho capillas originalmente góticas, pero a raíz de la reforma neoclásica proyectada en 1771 por Antoni Gilabert fueran cubiertas de estucos y otros elementos. Con la repristinación iniciada en 1972 algunas de las capillas han recuperado parcialmente la piedra original.

En el deambulatorio, frente a la sacristía, se encuentran las campanas conocidas como del rotgle, que se utilizan todos los días, así como otras dos campanillas de avisos, que según la tradición fueron llevadas por Jaime I en 1238 para marcar la nueva cultura sonora de los cristianos, muy diferente a la musulmana.